Un comentario crítico al Contrainforme: El movimiento estudiantil tiene la palabra

Foto: Universidad de Colima Oficial

 

Por: Jesús Cortés Cuevas y  Josué N. de la Vega M*

El día 15 de enero fue el último informe del rector de la Universidad de Colima, Eduardo Hernández Nava que, como es conocido, lo presentó de manera virtual ante el Consejo Universitario, que aprobó por unanimidad. Sus miembros son escogidos, en los hechos, por el director de las respectivas Facultades, apoyándose en la Federación de Estudiantes Colimenses, lo que explica en gran medida que no haya ni análisis, y mucho menos, discusión; la aprobación siempre es por aclamación. Ni la molestia se toma el Secretario General de preguntar a los participantes quienes se abstienen o votan en contrario. Simplemente, el informe es un símbolo de poder de la autoridad universitaria donde muestra a la burocracia política local, el control que tiene la casta universitaria sobre comunidad universitaria.

Para que este informe no pasará desapercibido, un pequeño número de profesores universitarios, como el Dr. Leonardo Gutiérrez Chávez, Dr. Ricardo Navarro Polanco y el Dr. Salvador González Villa tuvieron la excelente idea de impulsar la organización de un “Contrainforme” publicado en la página de Facebook del diario Prensa Libre. Reconocemos que es un buen ejercicio, y lo más interesante, facilita la discusión. En ese sentido, como integrantes de Bloque Popular, lo aprovechamos y hacemos los siguientes comentarios a lo ahí expuesto.

1.- Es de todos conocido que en las universidades públicas la corrupción es fomentada y tolerada no sólo por las autoridades de esas instituciones sino también por la burocracia política, en particular por la Secretaría de Educación Pública y la SHCP; sea del signo que sea quien esté al frente del gobierno. En México, la corrupción es el cemento que articula los engranajes de la sociedad; como sabemos, la legitimidad se ha sustentado por años fuertemente en esa gangrena. El deseo de alcanzar un cargo público desvela a mucha gente no para brindar un servicio y sí, en cambio, para enriquecerse. Los ex-rectores, como en Colima, al término de su mandato, salen con grandes propiedades que no pueden justificar con el monto de su ingreso salarial. Para la sociedad, esa conducta es una afrenta ante la omisión de las autoridades federales y estatales de revisar las cuentas públicas y hacer las auditorías.

La tolerancia de esas instancias de gobierno para con los rectores es parte de un pacto que los integrantes del régimen político han establecido, en la que cada uno tiene su propio rol. La autoridad universitaria tiene la obligación de orientar su ejército civil de muchachos al apoyo institucional; el Estado les brinda los medios jurídicos y políticos. En caso de incumplimiento, no se le destituye por la vía de la ley orgánica, sino bajo algún conflicto inter burocrático y con apoyos de grupos estudiantiles y de porros. Un ejemplo, es la salida del Rector de la UNAM, Doctor Ignacio Chávez. 

2.- Llama la atención que los expositores del informe tengan tanta confianza en el gobierno de AMLO sin sustentar ese ánimo, que los lleva a decir que la SEP está poniendo “orden” en las universidades sin reparar en la escasez de recursos financieros en los centros educativos superiores en que están, como resultado de la política de austeridad Republicana (típica política neoliberal) y no tanto resultado de la malversación de fondos. Para Bloque Popular, la SEP no está para poner “orden”, su función, formalmente, es normativa, pero desde el establecimiento del neoliberalismo y las reformas educativas a nivel superior, ha venido sustituyendo a la comunidad universitaria y es quien dicta los rubros en que debe aplicarse el presupuesto y el modelo educativo, como el modelo mexicano de educación que impulsa Esteban Moctezuma quien, además, promueve la Ley General de Educación Superior de claros tintes privatizadores de la educación. En ese sentido decimos: claro que pone “orden” ... pero de tipo vertical y empresarial. 

En esa distribución de funciones, a quienes toca aplicar y defender, en el campus universitario, las políticas del Estado son a los rectores, quienes son parte de la policía política encargada del “orden”. Razón que explica que no haya casi auditorías aplicadas por la federación y de que ni un rector, en la historia de este país, pise la cárcel por malversación de fondos, a excepción del ex-rector de la Universidad de Hidalgo, Gerardo Sosa Castelán, quien, por cierto, no se la ha dictado sentencia. La persecución que la SEP ha aplicado no es contra la corrupción, sino contra las autoridades universitarias que rechazan las políticas educativas oficiales y defienden la autonomía universitaria, ese fue el caso de la Universidad Autónoma de Guerrero que para doblegarla le retuvieron el presupuesto federal durante casi un año en el que los trabajadores dejaron de recibir sus percepciones; fueron los tiempos en que la Secretario de Educación Pública estuvo a cargo de Jesús Reyes Heroles.  

3.- La falta de transparencia de los dineros es, por tanto, parte de ese acuerdo entre burocracia política y autoridad universitaria, que podemos llamar pacto de la "estabilidad" universitaria. Si en algunos de los diferentes gobiernos, entre ellos el de AMLO, tuvieran la intención de acabar con la corrupción, la ley de transparencia ya hubiera sufrido las modificaciones necesarias para que se entreguen cuentas claras a la comunidad universitaria. Para ello, hay que desatar el nudo gordiano que da vida a la estabilidad perversa de corrupción y violencia que impide a trabajadores, académicos y estudiantes discutir libremente, en cada universidad, su respectiva ley orgánica. A nivel nacional, la actitud que tomó el grupo parlamentario de Morena fue del todo intolerante al exigir que la propuesta de Ley Orgánica fuera retirada por el diputado que hacía la propuesta. No permitió ni siquiera que llegara a comisiones. Misma actitud se dio en aquellos estados de la república donde era mayoría Morena. De haberla, no se promovió su discusión pública, como en Colima; actitud que replica la cultura autoritaria y vertical. La propuesta de Ley fue la elaboraron en los oscurito, y la presentaron a través de diputados de Morena. Desde su origen hasta en su contenido, era autoritaria. La comunidad universitaria en su gran mayoría la desconoció. 

 4.- En las respectivas argumentaciones del contrainforme hay contradicciones, por ejemplo, cuando, por una parte, afirman que con una nueva ley orgánica va haber una UdeC mejor y, por la otra, proyectan su confianza –la conductora, haciendo una síntesis de los participantes, habla del beneficio de la duda- en la persona que salió escogida –por dedazo- por la casta universitaria: Christian Torres Ortiz Zermeño. Como bien lo señala el teórico italiano, Norberto Bobbio, entre la institución y el individuo lo que hay que escoger en una sociedad que se quiere justa es la edificación de rectas instituciones, pues de fallar el individuo, aquellas pueden establecer correctivos. Ahora bien, quién les dice que por ser joven y con grado académico una persona deja de ser corrupto y autoritario. Hay que ubicar al individuo en su contexto, en este caso, donde fue prohijado el señor Torres Ortiz Zermeño, lo que permite pronosticar que no habrá cambios en la institución universitaria, a menos que el movimiento estudiantil en Colima levante cabeza. Creemos en la fuerza estudiantil para dar vida a una nueva universidad. Parecen olvidar que, como funcionario, en particular, siendo director de la FCPyS, Torres Ortiz reprimió a uno de los participantes del contrainforme al querer -por diferencias políticas- rescindirle su contrato laboral. Hoy sufren de amnesia. Mala señal.

5.- Para que la Universidad de Colima alcance, entonces, niveles académicos aceptables es necesario el cambio de normativa, dando prioridad a la del personal docente y administrativo y la edificación de instancias autónomas que evalúen y auditen a la autoridad. Las plazas dejadas por el personal jubilado no han sido cubiertas, es de desconocimiento general el destino de esas plazas. Las escuelas están desiertas de profesores-investigadores, se ha abandonado la política embrionaria que hace años inició la universidad y que dio la idea que era el banderazo de salida para alcanzar nuevas alturas. 

Cuando las autoridades universitarias son presionadas por la federación para ocupar las plazas vacantes, que rara vez sucede, realizan simulaciones de convocatoria del personal académico, y en cuanto al personal administrativo, éstas se entregan a personas, sin concurso alguno, cuyos familiares han dado pruebas de sumisión ante la autoridad. El sindicato ni vela en el entierro tiene, como organización patronal que es. Lástima que se les olvidara a los participantes comentar al respecto. Reiteramos, es necesario impulsar una nueva Ley Orgánica al margen de los partidos políticos y discutida y aprobada por la comunidad universitaria, para acabar con estos y otros comportamientos. La propuesta la debe levantar el movimiento estudiantil y los trabajadores académicos, convocando a un Congreso Universitario. 

Quien, principalmente, debe empujar combativamente estos cambios es el movimiento estudiantil democrático que tendrá que impulsar una organización estudiantil independiente de la autoridad. Una organización que se vincule con los intereses de los dominados y explotados, de manera que ponga a su servicio el conocimiento científico. El nombramiento de las autoridades universitarias debe ser por voto universal y secreto. Hay que rechazar la llamada Junta de Gobierno (Junta de notables) que proponen algunos universitarios como instancia que designaría al rector, propuesta que va en detrimento de los derechos de la comunidad universitaria. El nombramiento y la destitución de cualquier alto funcionario y las normas académicas tienen que ser conocidas, discutidas y aprobadas por el Consejo Universitario y los Consejos Técnicos de Facultad, cuyos miembros deben ser electos por voto directo y secreto en cada escuela. Así se rompería la estructura vertical y autoritaria imperante para hacer a la Universidad de Colima una casa del saber y de la crítica. 

 

*Integrantes de Bloque Popular

 

La vacuna para ricos o el síndrome del Titanic

Foto: Gobierno de México

 

Si el dinero va por delante

todos los caminos se abren.

 

William Shakespeare. Las alegres comadres de Windsor.

 

 

En el naufragio del Titanic los ricos tuvieron un acceso privilegiado a las pocas balsas que garantizaban la vida. En la actualidad, la vacuna Pfizer aprobada en Gran Bretaña para su utilización contra el covid 19, se generará para los ricos de los países ricos, en un golpe de Estado de la riqueza contra la pobreza de todo el mundo.

Las primeras dosis ya están compradas por los países ricos, -eufemísticamente llamados desarrollados- de acuerdo a la información dada por los propios laboratorios. Como en la antigüedad, quien primero se salva es la reina, como si los 300 años de Revolución Social no significaran nada. La democracia y toda su carga de teoría ha sido evaporada simple y llanamente por el poder del dinero. Las élites sobrevivientes de las antiguas noblezas junto con las nuevas que otorga el dinero, se salvan primero. ¡La vacuna salve a la reina!

Los países pobres, (léase: en vías de desarrollo) tendrán que destinar parte de su presupuesto a la obtención de la vacuna, después de hacer fila para que los anoten en la lista de peticionarios. Seguramente, se endeudarán, porque ante la disyuntiva de quedarse sin vacunas o endeudarse, escogerán esto último. 

El acceso a la vacuna por los ricos de los países ricos muestra la cara severa de la injusticia mundial. El humanismo se esfuma en los aires con su propuesta de que todos los seres tenemos el mismo valor o más bien dicho, se estrella contra el muro del dinero. El dinero abre puertas, garantiza jerarquía, asegura el poder y ahora, proporciona acceso a las balsas para retirarse del Covid-Titanic y su carga de muerte.  

¿Podemos romper el poder del dinero? Ninguna doctrina humanista, ninguna ética religiosa, ninguna ética laica, ningunos principios democráticos, ni la más alta poesía o la novena sinfonía de Beethoven han sido capaces de hacerlo. Ante la catástrofe de salud, los dueños del dinero se apropian de los mejores productos de la civilización para su beneficio como grupo. A esto se reducen los siglos de filosofía, de principios, de valores; los libros sagrados quedan hechos añicos ante el imperio de la moneda. Los ricos ganan la carrera de la competencia por la sobrevivencia de la especie no porque sean los mejores y merezcan sobrevivir, sino porque pueden pagar el conocimiento acumulado. 

El reinado del dinero adquiere rostro en el covid-19 en la selección perversa, exhibicionista y hedonista volcada en la hiperindividualidad de los dueños del dinero que adquirirán la vacuna sin asomo de culpa ni de solidaridad, para seguir en los modos de vida narcisistas, de derroche, lujo y placer ilimitados que los caracteriza. 

Los demás somos desechables. Quienes están en la punta de la pirámide se salvan primero en tanto que, quienes estamos en las bases tendremos que esperar que la vacuna se disemine socialmente. El barco naufraga. No escucharemos las voces de ¡las mujeres y los niños primero! Lo que ahora presenciamos es el arrebato de las fórmulas científicas para salvar a los ricos, como en las historias del robo de la pócima mágica para controlar el mundo.

El discurso del amo vuelve a retumbar en el encuentro con la ciencia, esa sirviente del dinero. La ciencia obedece al mandato único de producir incesantemente bienes y servicios que cumplan la función de ser útiles; de dar placer y ahora, de asegurar la vida de quien la compra. El amo es completamente ajeno al saber científico, solo se lo apropia como se apropia el mundo: como objeto de goce. 

El dinero no tiene entrañas, ya lo sabíamos; se rodea de aureolas para su propia gloria: de él emergen los propietarios del dinero que compran el salvoconducto para seguir existiendo con su rostro de propietario de las vidas del mundo. 

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 8 de diciembre de 2020.

*Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo:

Universidad, caciquismo y democracia (Ensayo de interpretación)

Fotografía: Jorge Ruiz/ Facebook Universidad de Colima Oficial

 

Por Jesús Cuevas y Josué De la Vega*

                                                                                                          

Después de escuchar la entrevista que hiciera Julio Astillero en el programa a su cargo al periodista y profesor del ITESO, Pedro Mellado, acerca del control caciquil que reina en varias universidades del país como la Universidad de Colima, la Universidad de Nayarit entre muchas otras, el invitado centró su comentario en la Universidad de Guadalajara y en el control que ejerce Raúl Padilla, a quien calificó de cacique, ex-dirigente de la otrora temible Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG), ex -rector de esa casa de estudios, actual presidente de la Feria Internacional del Libro que organiza esa universidad desde hace ya varios años y también, Presidente del Patronato; surge entonces la pregunta, ¿qué es un cacique? Hay que definir cacique no como adjetivo que denosta, sino como categoría de análisis en tanto se compone de diferentes dimensiones que permiten entenderlo. Es producto político, económico e ideológico-cultural que hay que situarlo en lo espacial y temporal. A nivel espacial, el caciquismo del que hablamos es urbano y nacional situado, en este caso, en la institución universitaria; a nivel temporal, para nuestro comentario, va de 1997 a la fecha.

Como categoría histórica, el caciquismo, en los sustancial, mantiene una forma de control social diferente a su origen al modificarse cuando el Estado se constituye en entidad nacional. En el México del siglo XIX, por su estructura dependiente, las clases sociales son débiles al igual que las instituciones a las que le da vida, de manera que, para asentarse el tipo de dominación del capital, la burguesía se ve obligada, previo una lucha encarnada, a aliarse en aquellas regiones donde la clase terratenientes es hegemónica en el bloque dominante respaldados por los caciques de la región, lo que explica la inestabilidad de años en el país.

Previo al nacimiento del Estado-nación, en México la forma de dominación que mantenía de alguna manera anclado el territorio es el caciquismo que hace la función en un Estado pre-moderno de encargado del control político de la comunidad rural que, en esos tiempos, es el grueso de la población. Los terratenientes, por su poder económico, cooptan en sus redes de corrupción a representantes locales llamados caciques que previamente sustentan su legitimidad en la gestoría y regulación de conflictos sociales y hasta personal; la figura de cacique tiene el más alto nivel de decisión en una comunidad. Al constituirse el Estado nacional lo integra en su seno como institución informal, de manera que la fuerza política de antaño regulada por el padrón cultural propia del lugar, es desnaturalizada para apropiarse el Estado en su fuerza y convertirla en régimen informal autoritario sub-nacional cuyas características de poder son el personalismo, patrimonialismo, las canonjías y el autoritarismo. De manera que, bajo el disfraz de un dominio legal racional está la forma “tradicional” de dominación, por eso decimos que la figura caciquil es hibrida en tanto articula lo legal-racional con lo tradicional y lo nacional con lo local; tiene fuerza política reconocida por el Estado nacional amalgamada con su fuerza local. Mientras, la cultura política autoritaria nacional se produce y reproduce en la misma localidad con características propias de ésta, en el cara a cara entre los habitantes y el señor cacique.

Estos híbridos también se dan en las dimensiones político y económica, debido a la inexistencia de una determinante continua porque no hay una misma temporalidad entre ambas, es decir, lo económico llega a tener tiempos diferentes a lo político, en momentos, alguna de ellas es la principal; de no aceptar esta totalidad compleja y articulada, caeríamos en una explicación mono causal, propia de la teoría del reflejo. Esa misma atemporalidad se da en las instituciones políticas y sociales; pueden existir instituciones políticas con un desarrollo más del tipo legal-racional y otras con un comportamiento tradicional. Para poner un ejemplo, la institución político electoral, a partir de 1997, transita de una fase de liberalización –tolerancia no garantizada legalmente- a una democrática (legal-racional) donde los derechos están garantizados por la ley, mientras el entramado de las instituciones, como la educativa, partidos políticos y organizaciones sindicales quedan empantanadas en la vieja forma autoritarias y clientelares, es decir, en la forma caciquil. 

Nos centramos en la dimensión política (en particular en la lucha política de clases) y en lo político (en lo jurídico-político), y específicamente hablamos de la institución universitaria. A partir de 1997, la legitimidad del régimen político pasa de una legitimidad soportada, principalmente, en las prestaciones sociales y en un Estado-partido a una legitimidad “democrática limitada” a lo estrictamente electoral con un multipartidismo, que previamente atravesó un momento de liberalización. Las causas de ello son múltiples, una es por la crisis terminal del capitalismo de la posguerra y la transición a la fase del llamado neoliberalismo impulsada por la burguesía internacional que dio inicio en nuestro país en los ochenta y se desplegó con vigor en los noventa del siglo pasado, otra, la emergencia de luchas de resistencia contra las reformas neoliberales en el campo (Art. 27 constitucional) y las reformas educativas (UNAM y otras). El conflicto en Chiapas con la presencia del EZLN y la huelga de casi un año en la UNAM encabezada por el Consejo General de Huelga contra el Reglamento General de Pagos, los modelos y planes de estudio impulsadas por el rector Francisco Barnés de Castro. Son ejemplos simbólicos de la resistencia de las clases sociales dominadas a las reformas neoliberales. Ante ese ambiente, el Estado lanzó la propuesta de una reforma electoral radical al darle al Instituto Federal Electoral mayor autonomía, de manera que la regulación electoral, a partir de ese momento, 1997, estará a cargo de un consejo ciudadano sin presencia de autoridad gubernamental alguna, es entonces el fin del partido-Estado (PRI) y la apertura de la competencia partidista en una aparente igualdad de condiciones. 

No obstante este avance, en las instituciones educativas se continuó, por parte del Estado, el apoyo al poder caciquil “duro” donde la conflictividad social fuera baja, mientras el poder caciquil “blando” apareció donde el Estado se vio obligado a aceptar espacios de autoorganización. En ambas situaciones, a partir de entonces, las acciones violentas que escenificaba el cacique para el control político, llegan a su término. El apoyo y su legitimidad radicaría, a partir de la entrada a la fase democrática “limitada”, en el apoyo institucional del Estado. En Colima, el andamio del gobierno federal fue diversos; hubo en ese entonces una cascada de recursos económicos y un fuerte respaldo político para catapultar al rector a la gubernatura, que se facilitó debido a la lucha intestina grupuscular que había en el PRI y a la falta de pericia del gobernador Carlos de la Madrid. Esta confluencia de factores propició la mutación del caciquismo y su encarnación en la persona de Fernando Moreno Peña, proceso que se coronó con la gubernatura. Su ascenso como máximo jerarca es al mismo tiempo la muerte del otrora Grupo Universidad que ejercía el cacicazgo de manera colectiva. Ha muerto el rey, viva el rey. Fernando Moreno se convierte así en el “padrecito de Colima”. Desde entonces es guía político de la vieja y nueva guardia, dirigente moral de la universidad y, al mismo tiempo, el gurú de Colima, consultado en todo y para todo por la burocracia política, estudiantes, prensa local y los gobernadores mismos; desde una opinión sobre el acontecer político local y nacional, como sobre conocimientos de la ciencia dura.  Este entramado en la entidad ha contribuido a apresar a los potencialmente sujetos de las luchas sociales en Colima, al movimiento estudiantil.

A nivel nacional, la red caciquil-Estado hace uso de la cooptación y corrupción de líderes estudiantiles, y pone al alcance cargos públicos con altos salarios y prestaciones. Un ejemplo, es el triste caso de Rosario Robles que pasa de ser dirigente estudiantil del CCH Naucalpan, integrante de la izquierda radical (OIR-LM) en la Facultad de Economía de la UNAM a alta funcionaria gubernamental del PRI y asaltante de los pobres, como sucedió con el programa Cruzada Nacional Contra el Hambre y la llamada “Estafa Maestra”. Ejemplos de estos están llenos los partidos. Los estudiantes, por sus características, están menos propensos a ser controlados por las dadivas económicas por lo que tienen más libertad de expresión y mayor posibilidad de independencia del Estado, ante eso, el control cotidiano transita bajo formas abiertamente políticas –expulsiones por cualquier causa, reprobación de materias, amenazas, persecuciones, golpizas y hasta secuestros, estas dos últimas, en esta fase, son para casos límite-;donde hay caciquismo “blando”,  la actividad estudiantil va flexibilizando la estructura universitaria, de manera que es aceptada cierta crítica y participación estudiantil; en lo cultural, continua el paternalismo, las prebendas y, el respeto a la autoridad que es pilar en el caciquismo “duro” se desvanece y da nacimiento al caciquismo “blando”, en lo ideológica, se fomenta la imagen de una universidad de alto ranquin mundial y como el medio de ascenso social por excelencia. En ambos casos, se promueve la despolitización, al cultivar en la mente del estudiante que las decisiones están en manos de los “cerebros”. Estos son los mecanismos informales y cotidianos de control estudiantil que contribuyen a legitimar al caciquismo. En tanto, el control formal está en las llamadas áreas de incertidumbre, como son el financiero, las corporaciones estudiantil y sindical, las becas a estudiantes, control de plazas (la contratación de personal), programa de estímulos al personal y la participación político-electoral de miembros de la cúspide universitaria, que están bajo control de la autoridad universitaria y de la autoridad federal en un pacto inconfesable. La mayor o menor aplicación de esas medidas es resultado directamente proporcional a la fuerza organizativa de estudiantes y trabajadores universitarios.

Cómo entonces acabar con el cacicazgo. La estrategia para ello varía dependiendo el contexto político y cultural de cada región. No obstante, en términos generales, es necesaria la organización democrática de estudiantes y trabajadores universitarios, de manera que permita la participación de sus integrantes en asambleas y el control de la dirigencia. La composición debe estar integrada bajo los principios plurinominales y de mayoría relativa para los diferentes cargos. Las elecciones deben ser directas, secretas y universales, en planilla. Proponer un programa de mejoramiento educativo y hacerlo del conocimiento de la comunidad. Claridad en el manejo de recursos y plena autonomía de la autoridad universitaria. Todas las negociaciones educativas y salariales deben ser discutidas y aprobadas en sus áreas respectivas. Impulsar una nueva Ley Orgánica en cuya discusión se vea involucrada toda la comunidad universitaria.

En el momento de ascenso al gobierno de la llamada 4T, muchos grupos locales de diferente signo saltaron para apropiarse –en un acto oportunista- de la iniciativa de una reforma de nueva Ley Orgánica que les diera acceso del control universitario, no para democratizarla. La necesidad de una nueva Ley Orgánica tiene fuerte legitimidad en la comunidad universitaria, no hay duda, su cambio debe venir –insistimos- desde abajo, de las asambleas de cada facultad y de sus representantes a la Asamblea General Constituyente de donde emerja la Nueva Ley Orgánica. Los integrantes a las Asambleas deben ser elegidos por voto directo, universal y secreto. Una Ley Orgánica para construir otro tipo de universidad debe ser conocida, discutida y aprobada por el conjunto de la comunidad universitaria. No como hicieron académicos aristocráticos en la Universidad de Colima, cuya propuesta de Ley llegó al Congreso del estado en la oscuridad. Misma actitud tuvieron al formar el llamado Sindicato Independiente de la Universidad de Colima; el estatuto sindical nunca fue conocido, distribuido y discutido en asamblea alguna. Ni siquiera hubo Congreso Constituyente. Todos los burócratas se comportan de la misma manera. Un caso actual más, la iniciativa de Ley General de Educación Superior, que impulsa la fracción parlamentaria de Morena en el Congreso de la Unión, que además de tener la característica del llamado sustitucionismo, reproduce las viejas actitudes; con la mayor discrecionalidad es llevada por las máximas autoridades de la SEP al Congreso de la Unión, sin una amplia difusión, sin discusión pública y el silencio cómplice de los diputados de Morena. La ley de Educación Superior propone una estructura jerárquica al viejo estilo corporativo, de manera que la comunidad universitaria es sustituida por la autoridad de esos centros, y éstas son sustituidas por las autoridades educativas locales –por el gobernador-, y por arriba de todas ellas está la autoridad educativa federal que coordina el llamado Sistema Nacional de Educación Superior, para finalmente terminar en la cúspide, en el Consejo Nacional para la Coordinación de la Educación Superior. Refrenda la Ley la adoración que toda burocracia tiene por el vértice y su desprecio a las masas. En pocas palabras, el antídoto democracia para desarticular y enterrar a la forma de control caciquil es desterrado. Los estudiantes y trabajadores son simples observadores.

Hay que romper con la cultura que endiosa a las alturas, al vértice del poder. Hay que construir democracia y fortalecerla. Es la gente sencilla la que debe decidir los nuevos rumbos de la Universidad, llámese de Colima, UNAM, UAM o UdeG, para ello hay que luchar, en principio, por la democratización del sindicato de trabajadores universitarios y la formación de una organización estudiantil democrática e independiente con contenido de clase. Hay que oponernos a la Ley General de Educación Superior y exigir la discusión de una nueva. Es el momento de acumular fuerzas a través de la acción. ¡Unidos y unidas, Venceremos ¡

* Miembros de la organización Bloque Popular

 

Ni trenzas ni piernas. La mirada lasciva hacia las estudiantes universitarias

 

                                                                                                    

Teníamos dos opciones: 

estar calladas y morir

 o hablar y morir. 

Decidimos hablar. 

 

Malala Yousafzai 

 

Después de una conferencia que impartí sobre violencia en la educación superior, un profesor señaló que la violencia contra las estudiantes dependía de la sensibilidad de las jóvenes, “si la estudiante es de un ámbito rural y le digo `qué bonitas trenzas´, la muchacha va a ir con su papá, el cual va a regresar ofendido y voy a tener problemas. En cambio, si llega una estudiante de la Colonia Del Valle y le digo `qué bonitas piernas´, me va a contestar `gracias´; así que todo es cuestión de la `cultura´de la estudiante.

¿Por qué ese profesor y, seguramente otros, se sitúan en la posición de valorar a las estudiantes por las trenzas o por las piernas? Porque se trata de maestros depredadores para quienes las estudiantes son cuerpos y no personas que ejercen su derecho a la educación. Las mujeres somos valoradas por el cuerpo y no por el talento, de ahí que el profesor en cuestión lo que enfatiza de cada una es una porción del cuerpo que, al mencionarlo, al traerla al primer plano, le recuerda a la estudiante que es eso: un trozo de cuerpo a partir del cual desea apropiarse del todo.

El profesor expresa su deseo erótico porque vive en una sociedad que define al hombre como el deseante permanente y el deseo como configurador de la identidad masculina, continuo y permanente. El profesor lo manifiesta en la universidad porque ha convertido a la institución en un lugar de caza, donde las alumnas no son vistas como tales sino como mujeres: cuerpos apropiables.

Las instituciones de educación superior son lugares de visibilización del deseo sexual masculino traducido en violencia sexual contra las alumnas, aún cuando su misión y visión se elabore alrededor de la cultura y pretenda crear seres humanos integrales. Sus propósitos educativos no la eximen de que a su interior se desarrollen prácticas misóginas y machistas. La mirada lasciva que integrantes del profesorado pueden ejercer sobre las estudiantes es un ejemplo de considerarlas `presas´ utilizando la metáfora de la cacería.

Desde luego, no solamente el profesorado expresa violencia sexual contra las estudiantes, también lo hacen contra las propias colegas profesoras puesto que el lugar de supremacía masculina desde donde se ubican los hombres se extiende como conducta generizada sobre las mujeres. Estas son consideradas hembras de la especie y no colegas de trabajo. Las maestras han relatado situaciones donde los maestros se intercambian material pornográfico en las computadoras, que por “accidente” llega a los escritorios virtuales de ellas; utilizar doble sentido sexista cuando ellas están presentes; referirse a las profesoras en términos sexual-peyorativos; excluirlas de beneficios por no ceder a presiones sexuales; incorporar imágenes de mujeres desnudas en presentaciones académicas; entre otras. 

Los profesores que depredan en las aulas se interesan por las estudiantes únicamente por el deseo, por su propio deseo. Lejos están de tener intereses educativos, transmitir los saberes de una generación a otra y todos aquellos principios en que se asienta el propósito educativo. 

Las estudiantes, en los tendederos del acoso realizados alrededor del 8 de marzo de 2020 en universidades públicas, privadas, institutos tecnológicos y centros de investigación en todo el país, señalaron diversas situaciones de la mirada lasciva: “Asqueroso”, es uno de los calificativos que se repite de universidad en universidad: “El maestro N reprueba a sus alumnas y te invita a salir y así puedes pasar su materia”; El maestro N en clases nos dijo cómo drogar a una chava, porque si no es por las buenas, que sea por las malas”; El profe N nos dijo en clase que si una mujer la violan es porque quiso, que todas se pueden defender”; ‘’Si tienes sexo conmigo, te estarías ganando el trofeo de derecho, así me dijo el profesor N que se cree muy guapo. Da asco”; El profesor N me dijo que me aprobaría en una materia si le hacía un masaje en un lugar privado” y otras.

Los principios educativos pierden vigencia cuando dejamos de considerar que quienes participan en la educación son personas que trasladan a las universidades las relaciones de violencia asimétrica entre mujeres y hombres. Se supone que la educación permitirá a las mujeres lograr mejores lugares sociales, capacitarlas para el trabajo y proveerles herramientas para la vida. Todo ello se convierte en nugatorio cuando las instituciones educativas son permisivas de estas conductas de algunos profesores. Es cierto, no se puede generalizar, pero tampoco es la excepción. No es un problema del presente, sino que se trata de prácticas reiteradas que integrantes de diversas generaciones han testimoniado. Lo que sí sabemos es que el hostigamiento sexual del profesorado hacia estudiantes ha sido una de las conductas que ha quedado impune, en general, en las universidades.

Se debe desestructurar la violencia sexual en la educación superior y ello pasa por no permitir la impunidad de los depredadores, no ser cómplices de las agresiones desde la jerarquía, pero en ocasiones no se les puede tocar a los honorables maestros ni con el pétalo de un tendedero. Los reglamentos, los contratos de trabajo, los sindicatos se convierten en fortalezas para la impunidad masculina. 

Las jóvenes llegan a la universidad en el ejercicio del derecho a la educación, pero en la mirada lasciva del profesorado son transformadas en cuerpos deseados: en trenzas, en piernas. Sin embargo, ingresar a las universidades debiera significar entrar a un espacio de igualdad. 

 

*Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo:

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, noviembre 24 de 2020.

 

Notas relacionadas:

No me pidas que no grite

 

Remembranza Trans


Fotografías: Cristina Ortiz Vargas

 

A todas las víctimas invisibilizadas 

 

Para muchas personas el 20 de noviembre es la fecha conmemorativa al aniversario de la Revolución Mexicana para otro sector de la sociedad mexicana es el día Internacional de la Memoria Transexual y Transgénero, el cual tiene como finalidad recordar a todas aquellas personas que han sido asesinadas, producto de la transfobia y falta de aceptación.

De acuerdo con la comunidad LGBT de Ensenada “la Transfobia es un sentimiento que experimentan algunas personas donde se pone de manifiesto una serie de actitudes y comportamientos negativos hacia aquellas personas que pertenecen al colectivo LGBTTTIPQ, principalmente a las personas transgénero o transexuales”.

Todo esto ocurre debido a la ignorancia de una parte de la sociedad que es incapaz de aceptar a esta población, siendo capaz de cometer los actos de violencia como acoso, agresión verbal y física e incluso aquellos que son capaces de atentar contra la vida de las personas transexuales y transgénero.

 

 

El nacimiento

El origen de este día nace a partir del año 1998 gracias a Gwendolyn Ann Smith, una mujer transexual, que decide rendir un tributo a una mujer afroamericana llamada Rita Hester, también transexual asesinada el 28 de noviembre de ese mismo año.

Cuando ocurrieron estos lamentables hechos, mucha gente participó en una vigilia para manifestar su malestar, tristeza e indignación en las calles de Massachusetts, en Estados Unidos. Esto también dio lugar al nacimiento del proyecto de Internet llamado "Recordando a nuestros muertos".

A pesar de las constantes luchas, marchas y manifestaciones públicas que se llevan a cabo en todo el mundo para defender los derechos de la comunidad transgénero, estas personas siguen perdiendo la vida año con año, de acuerdo con organismos internacionales de derechos humanos la esperanza de vida de la comunidad Trans son los 35 años. La asociación civil Letra S de acuerdo con las cifras del 2008 al 2019  en nuestro país se han ejecutado a 261 mujeres Trans de un total de 473 crímenes de odio. En junio de 2005 Vanesa recibió 48 puñaladas por dos jóvenes colimenses en Villa de Álvarez.

De acuerdo con Yazz Bustamante, mujer trans activista de Veracruz, entre octubre de 2019  a noviembre de 2020 fueron asesinadas 59 mujeres trans, un hombre trans y una persona genderfluid en México, los estados con mayores casos son Estado de México, Veracruz, Guerrero, Chihuahua, Guanajuato, Michoacán, Ciudad de México, Tamaulipas declara Yazz Bustamante.

Es fundamental para las poblaciones trans –continúa Yazz Bustamante-  que hagamos esfuerzos por estudiar aspectos básicos sobre derechos humanos, para exigir con apego a las leyes un trato digno en servicios de salud, empresas, y sociedad en general.  "Los derechos humanos hacia las poblaciones Trans no son "derechos especiales", solo es una exigencia justa de respeto a la identidad autopercibida, un principio básico de la dignidad humana."

A pesar de estar la contingencia sanitaria por el Covid-19 la vida de Regina Zoé Magallón Medina dio un giro de 360° grados, la noche del 3 de septiembre es agredida a machetazos por varios individuos en el municipio de Tecomán, Colima, hasta el momento se desconocen los motivos que orillaron a los responsables atacar a la defensora de los derechos humanos y de los animales en su comunidad.

Por segundo año QuereTrans une esfuerzos con otras activistas en derechos humanos para celebrar Remembranza Trans 2020, para visibilizar las pérdidas humanas de mujeres trans así como otras entidades como la Ciudad de México y Veracruz.

Cada año la lista se incrementa, una cruda realidad que va en contra de todos los derechos humanos por la ignorancia, el odio y la intolerancia  a la diferencia a la diversidad sexual, amorosa y humana.

 

Pronunciamiento Político de Remembranza Trans, Querétaro 2020. Video: Youtube/ Trans Querétaro