Violación de derechos políticos en el 7º Parlamento Juvenil

Foto Facebook/ Irving AS

 

Por Irving Alcázar Sánchez (Diputado Juvenil )

 

Cuando decidí participar en el 7° Parlamento Juvenil, Colima 2020 lo hice con la inquietud de saber y vivir cómo opera realmente el H. Congreso del Estado. Estaba entusiasmado; aunque me postulé a sabiendas de que, como siempre, iba a ir contra corriente, así como históricamente nos ha tocado trabajar a los que militamos o simpatizamos con la izquierda.

A lo largo del proceso me di cuenta de que efectivamente, salvo pequeñas excepciones, estaba rodeado del priismo más rancio y arcaico que puede existir, pero en empaques nuevos y frescos.

Una simulación, vaya; mi interés era que todos los jóvenes habláramos y así lo expresé desde un principio en las reuniones preparativas que tuvimos en la plataforma de Zoom con la Secretaría de la Juventud (Sejuv), dado que estoy convencido de que todos merecemos ser escuchados.

Sin embargo, argumentando desde la misma Sejuv que "nos íbamos a enfadar" o que iba a ser "muy tedioso", nos dijeron que sólo iban a ser oradores dos hombres y dos mujeres.

Increíblemente, la Secretaría de la Juventud, que tuviera que habernos incentivado en participar era la menos interesada en que todos nos expresáramos libremente. Ellos ya habían decidido cómo sería el proceso.

Sabiendo que los dados estaban cargados a favor de los fantoches líderes juveniles del PRI y de la FEC, decidí pues concursar internamente para ser orador, donde me di cuenta, de nuevo, que sin analizar las propuestas de los que queríamos hablar en tribuna, todo ya estaba cabildeado con anterioridad por los jóvenes que se supone venimos a hacer las cosas diferentes. No fui seleccionado para hablar, porque ellos ya se habían puesto de acuerdo para la repartición de los cargos “clave”.

Resignado, decidí participar sólo por vivir el proceso. El acuerdo fue muy claro para todos: sólo esas cuatro personas hablarían, que no íbamos a politizar la situación y que la mesa directiva solo se iba limitar a leer el “speech” preparado para la sesión. Lo que me pareció ya en su momento, lo más justo pues, aunque simuladamente, era el consenso que se había generado. Y como en la izquierda las decisiones se toman de manera horizontal y por consenso, accedí a regañadientes.

La sesión del día 06 de noviembre transcurrió bien, con la lambisconería a la que están acostumbrados los mismos de siempre. Hasta que el mismo diputado juvenil presidente de la mesa directiva del congreso violó el proceso que ya de por sí desde un principio estaba viciado. O sea, traicionando la democracia que ellos en los oscurito habían acordado simular. Exhibiéndolos de cuerpo entero, son tan enemigos de la democracia que ellos mismos traicionan los acuerdos generados, aún cuando éstos les favorecen.

El diputado juvenil presidente de la Mesa Directiva de esa sesión solemne expresó su propuesta a través de un posicionamiento y por si fuera poco empezó a desinformar a los asistentes con dichos sobre nuestro presidente Andrés Manuel y los diputados locales, federales y senadores emanados de Morena, lo que sin duda politizó la situación por completo. Personalmente estoy acostumbrado al debate, y nada de malo tiene en llevarlo a cabo, pero a ellos les asusta porque saben que no tienen argumentos y prefieren mentir, como lo hicieron.

En ese momento, mi derecho a la libertad de expresión y mis derechos políticos fueron coartados por el diputado juvenil presidente de la Mesa Directiva, al amparo de la Secretaría de la Juventud y del “Desgobierno” del Estado de Colima. Violaron su propio proceso, entonces yo decidí hacer mi legítimo uso de la voz, el cual fue negado de manera rotunda.

Así es que, por las violaciones que hubo antes y durante el proceso, exijo, con el respaldo de algunos de mis compañeros diputados juveniles, una disculpa pública a Juan Manuel Zermeño por haber manchado y politizado un evento solemne que no debió habernos dejado ningún otro recuerdo más que uno memorable. Es una vergüenza que esto haya sucedido bajo el cobijo de la Secretaría de la Juventud quienes también deberían disculparse ante la juventud colimense por organizar este tipo de eventos amañados; están acostumbrados a seleccionar sólo focas aplaudidoras, pues conmigo se equivocaron; ustedes no nos representan, que les quede bien claro.

Agradezco infinitamente a las diputadas y a los diputados Vladimir Parra, Ana Karen Hernández, Livier Rodríguez, Arturo García, Araceli García Muro y Claudia Aguirre, la bancada de la Morena verdadera, la que no se ha vendido, por su respaldo e impulso y por defenderme. Mis diputados tienen todo mi respaldo, respeto y admiración, porque efectivamente viví como realmente es la vida en el Congreso, ni más ni menos; es una lástima el sólo pensar que esa lucha hacen ellos día a día ante un Congreso que no tiene interés en representar al pueblo, sino que sólo al desgobernador.

Agradezco también a mí lideresa moral, la compañera Presidenta Municipal de Manzanillo, Griselda Martínez Martínez, por su apoyo siempre, a quien le he aprendido tanto, a quien admiro por su tesón, valentía, honestidad y quién también día a día sufre embates parecidos en el Ayuntamiento, por parte del desgobernador o por quienes se sentían dueños de nuestro puerto.

También agradezco a Cristian Mancilla Cárdenas, quién fue el único joven que me apoyó en esta lucha, se sumó y alzó la voz conmigo en ese momento. Agradezco a Alejandro González y a Alejandro Pizano, quienes representan a las Juventudes de Morena y de la Diversidad Sexual, sectores a los que orgullosamente pertenezco y que nunca dejaron de apoyarme.

A todos los jóvenes les digo, no se dejen callar, no sé dejen utilizar, y si tienes convicciones de izquierda también les digo: ¡Vente a Morena!, para juntos seguir siendo la mayoría que va a transformar a Colima y a México. Morena es y sigue siendo la esperanza de México y estoy muy seguro que en 2021, juntos haremos historia por amor a Manzanillo y a Colima.