Migración: Derecho humano que exige el libre tránsito

 

Jesús Cortés (Integrante de Bloque Popular)

Desde el descubrimiento de la agricultura, los seres humanos entran en un proceso de sedentarismo ya que teniendo acceso a alimentos de forma cercana, de esa forma la humanidad entra un periodo extenso sin mayores desplazamientos sociales hasta el desarrollo de la revolución industrial que trajo consigo el mayor desplazamiento humano de toda la historia, con el afianzamiento del capitalismo este se ha convertido en proceso inconcluso.

La migración moderna es un producto del capitalismo. Para Marx se trata de “liberación de la mano de obra”, que en el feudalismo ataba a los campesinos a la tierra y al señor feudal. Al ser “liberada” del dominio del señor feudal los campesinos en forma de migrantes irrumpen en las ciudades industrializadas convirtiéndose en una nueva clase social que emigra para poder sobrevivir.

En estas condiciones, no hay economía familiar que funcione, ni esfuerzo que valga la pena. La aspiración de los migrantes es, desde entonces, la supervivencia; para el caso colimense, con el crecimiento de la  agricultura en el sur del estado, se da una migración principalmente de los estados vecinos, Jalisco y Michoacán, actualmente la migración temporal es nutrida por los estados al sur, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, estados precarizados, olvidados del “desarrollo” y sumidos en la violencia de décadas. Para los migrantes resulta más fácil, rentable y productiva la opción migratoria.

La dinámica del flujo de las migraciones actuales presenta una característica, se da desde países de un sur empobrecido a un norte desarrollado. Para el caso de México y Centro América la meta de los migrantes es Estados Unidos. En las últimas décadas podríamos decir que la afluencia hacia el norte se da desde todo el continente. Estos países del sur tienen rasgos  en común: la aplicación de políticas económicas desreguladoras (neoliberalismo), violencia por narcotráfico y pandillas,  que a lo largo de las pasadas décadas han golpeado a la región.

Estados Unidos se hizo con movimientos masivos de población. Migrantes puritanos, migrantes chinos, esclavos africanos, migración forzada adosada de acciones genocidas y de despojo de los nativos americanos y la imposición de fronteras nacionales por medio de guerras e intervenciones, se convirtió en un estado militarizado e inexpugnable, frente a la frontera sur de México, que hasta hace poco era una frontera porosa de narcóticos, mercancías y migrantes, cambiando en los últimos años, la presión del gobierno norteamericano y la consecuente sumisión del estado mexicano se pretende detener militarmente el flujo migratorio.
Entendemos que la migración es un derecho humano, el artículo 11 de la CPEUM menciona que: “Toda persona tiene derecho para entrar en la República, salir de ella, viajar por su territorio y mudar de residencia, sin necesidad de carta de seguridad, pasaporte, salvoconducto u otros requisitos semejantes. (…)” 

Dada las condiciones de pobreza que se han ido generando en la región ha sido caldo de cultivo para formas de desplazamiento violento, dadas las condiciones se obliga a garantizar la condición de refugiados o de asilados, la declaración de los derechos humanos lo contempla de la siguiente manera: Toda persona tiene derecho a buscar y recibir asilo.

El reconocimiento de la condición de refugiado y el otorgamiento de asilo político, se realizarán de conformidad con los tratados internacionales:

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado;

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Teniendo el antecedente jurídico, podríamos suponer que existe protección para los migrantes en tránsito dentro de México. La realidad es totalmente opuesta, México se ha convertido en un capo minado para los migrantes. Hay dos principales obstáculos para el tránsito de migrantes por nuestro país, el primero el crimen organizado y el otro, las instituciones del Estado: se ha ido militarizando la frontera sur de México, lo que ha tenido como consecuencia la violencia ejercida por parte del ejército, lo que en últimas fechas ha tenido como resultado crímenes cometidos contra migrantes llegando hasta el homicidio,
por otro lado, en los centros de detención para migrantes (cárceles)las condiciones son menos que humanas para quienes buscan llegar al norte.

Desde hace casi una década, se ha organizado la Caravana de Madres Centroamericanas en busca de sus migrantes desaparecidos en México. La denuncia de las madres ha sido clara: se ha tolerado la agresión sistemática contra migrantes. México ha sido escenario de crímenes brutales, mutilaciones, violaciones, desapariciones y asesinatos de migrantes centroamericanos, mayormente. El 25 de agosto de 2010, hallaron los cuerpos de 72 migrantes en el rancho “El Huizachal” ubicado en el municipio de San Fernando, Tamaulipas, al norte de México, fueron asesinados por un grupo del crimen organizado. Todo eso seguido por la ineficiencia y lo deficiente del sistema judicial mexicano.

Por parte del Estado mexicano se refleja desprecio y rechazo hacia los migrantes, sumisión y obediencia de las directrices que desde Washington se dictan. Los migrantes son nuestros fantasmas cotidianos, podemos verlos en la ciudad pidiendo monedas en los semáforos en su camino para sobrevivir ellos y sus familias.

¡Por la migración como un derecho, exigimos al Estado mexicano la garantía del libre tránsito! ¡Respeto a los migrantes!