A izar banderas: El PES por su boca muere


 

Escrito por *Carlos Ruiz, militante de la Coordinadora Socialista Revolucionaria y del Colectivo Orgullo Disidente 

Cuando en la Coordinadora Socialista Revolucionaria (CSR) ideamos la campaña ni un voto a las derechas, teníamos claro que había que desenmascarar a los grupos políticos que les encanta la ambigüedad y la falta de postura política, sin esperar que salieran grupos que tomaron su estandarte y lanzando su dogma contra grupos históricamente marginados, con propuestas clasistas y sobre todo discursos de odio. 

Uno de estos grupos es el Partido Encuentro Solidario (PES) que después de tres años de haber perdido el registro, volvió, y en su retorno decidió quitarse la máscara y ser más agresivo, mostrarse tal cuales son y gastar nuestros impuestos contra quien la pagó, nosotros mismos. Es claro y evidente la alusión religiosa de este partido y la carga conservadora en sus siglas.  

Con spots en radio y televisión contra el derecho a decidir de las mujeres, contra la adopción homoparental o a favor del PIN parental, el PES coloca como su principal enemigo a las disidencias sexuales y las mujeres, reafirmando su carácter patriarcal y los “valores” que quiere implementar. 

Pero que podíamos esperar de una organización que en su Declaración de Principios desdeña la Secularización de la sociedad y evade tener una política económica clara, se dicen no ser ni de izquierda ni de derecha, ya que según ellos “en nuestro concepto de fin de las ideologías, tomamos algunas posturas de derecha y otras de izquierda”, ya que el PES “propone no una lucha de clases, sino un encuentro de clases”, lo que en resumidas cuentas es: somos de derecha, pero no queremos que pienses eso. 

Lo curioso es que en Colima muchos de sus candidatos, sino es que la mayoría son externos, sin afiliación política o arraigo a sus principios, por ejemplo, tienen a dos candidatos a presidentes municipales de las disidencias sexuales, lo que denota para esos personajes que es más importante el hueso que su identidad o derechos, sin embargo, también tienen a personajes con esas ideas retrógradas muy bien afianzadas, como la Candidata a Diputada Federal por el Distrito uno, Brenda Gutiérrez. 

En días pasados vimos como a algunos candidatos y candidatas de la alianza Va x Colima les colocaron el sello FRENA, este sello es “una herramienta ciudadana que permite certificar o desaprobar a candidatos o a servidores públicos”, según sus propias palabras, ya como dicen ellos su objetivo es “derribar la dictadura” de AMLO, este grupo de fanáticos de extrema derecha facilitan a la población reconocer las posturas políticas de estos ambiguos personajes. 

Estos dos entes políticos se desenmascaran ante nosotros, mostrando su lado ideológico y colocando en la opinión pública ideas muy peligrosas, la población se encuentra con ansias de cambios, justicia y bienestar; no votemos por ellos, ayudemos a su desaparición. 

Colofón…   

El pasado primero de mayo, día internacional de las y los trabajadores, la CSR en conjunto con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) realizamos una concentración en el Jardín Libertad para denunciar las precariedades laborales, manifestar nuestra inconformidad por el cálculo del tope máximo de las pensiones con base en la unidad de medida y actualización (UMA), exigir la prohibición del outsourcing, pedir democracia en los sindicatos, transparencia en el FOSAP y el IPECOL, a esta concentración también se sumó el Colectivo de Resistencia Estudiantil (CORE), quienes enviaron un saludo combativo a las y los trabajadores de la Universidad de Colima para solidarizarse y hacer eco de sus demandas. 

Sin embargo, al término del evento la candidata a la diputación federal por el distrito uno del Partido del Trabajo (PT), Anilú Salazar, exigió el uso de la voz, cuestión a la que nos negamos puesto que iba con publicidad de su candidatura. Al recibir esta respuesta la mujer comenzó a lanzar insultos homofóbicos, con una actitud altanera y muy prepotente, mostrando su verdadera cara. 

Estas actitudes no deben ser toleradas, mucho menos cuando estas acciones vienen de la casta política que utiliza su influencia y visibilidad, por lo que como organización exigimos un alto a las agresiones físicas, verbales, así como al acoso cibernético que esta candidata está realizando contra militantes y simpatizantes de la CSR, así como de CORE, además de que responsabilizamos a la misma Anilú Salazar y a las y los dirigentes del PT por cualquier cosa que pueda ocurrirle a nuestros compañeros de lucha.  

¡Ni un voto a las derechas, por una transformación anticapitalista!

 

 



La izquierda socialista en Colima: del nadir al vacío electoral

 

Por: Josué N. De la Vega M.

Bloque Popular

 

Hoy en Colima estamos en pleno proceso electoral en el que habrá de elegirse, entre otros cargos de representación popular, el de gobernador del estado. A diferencia de muchas otras entidades del país, en el estado no ha perdido el PRI la elección para ese cargo público. Desde tiempos añejos ese ritual se ha reiterado cada elección constitucional, y los triunfos del otrora llamado partido-estado (Anguiano) eran amplios.

La situación no ha sido diferente en Colima desde que se modificó el sistema de dominación que deslizó su fuente de legitimidad basada en los apoyos sociales a los procesos electorales, si bien la competencia electoral entre el PAN y PRI se incrementó, ello no fue factor que llevara a su fase terminal a la costumbre popular de votar por el partido dominante (PRI) en el nuevo sistema competitivo.

Desde entonces, el PRI se ha llevado en la entidad siempre el triunfo, aun cuando la elección se llegó a repetir en dos diferentes ocasiones por mandato del TEPJF ante violaciones a la ley electoral. La razón de esa permanencia del PRI la fundamos no solo en el fraude electoral, sino que, por cierto, la escena política en Colima nunca, hasta el día de hoy, es el nodo que sintetiza la lucha de clases. La primera fase se caracterizó por el debido funcionamiento del sistema de dominación, en sus dos clivajes: la red corporativa que encapsuló a los principales actores sociales: a empresarios y trabajadores, por medio de los sindicatos empresariales y de asalariados; mientras el resto de la sociedad civil (Gramsci) quedó cubierta con redes clientelares comandadas por el partido-estado; en la etapa de predominio del sistema de competencia, el PRI logró un hibrido entre gobierno y partido dominante dentro de los márgenes que marca la ley electoral y permite la fase neoliberal.

En este último tiempo, las características de la competencia político-electoral han cambiado como producto de la revolución neoliberal que modificó actores y escenario. Las corporaciones de trabajadores dejaron de funcionar como gestores sociales en el mejor de los casos o, finalmente, desaparecieron, producto de los embates políticos y jurídicos del Estado y a las transformaciones del modelo productivo, al pasar del taylorismo y fordismo al toyotismo.

En cambio, la organización burguesa se ha fortalecido e independizado del Estado; en el caso de Colima, la Cámara Patronal de México (COPARMEX) es la única que tiene ese comportamiento y la que ha logrado expandir sus redes formando asociaciones diversas, entre ellas: ¿Cómo vamos? Colima, obteniendo presupuesto gubernamental para desarrollar su tarea de supervisión del trabajo gubernamental en su nivel estatal y municipal, el resto de los estratos de la burguesía –pequeños y medianos empresarios- siguen bajo la tutela gubernamental, titubeante en su actuar.

Mientras, el campo de los asalariados está desierto en nuestros días, han sido destruidas sus casamatas en donde se fortalecía y difundía la visión nacional-popular alternativa. A finales de los años setentas y principios de los ochenta, en Colima, floreció una red de pequeños embriones de casamatas de los dominados, con un abanico de enraizamientos: en zonas populares, en el movimiento estudiantil, de mujeres y de la diversidad sexual.

Entre 1983 y 1987 llegamos a la etapa de la izquierda mexicana que Arturo Anguiano bautizó, acertadamente, como “el nadir de la izquierda” (Anguiano), resultado de la ruptura entre las luchas sociales y la izquierda socialista y el escape de ésta al plano electoral. En Colima, la izquierda revolucionaria desaparece, el transformismo logra su propósito, descabeza y liquida a todas esas casamatas. Los dirigentes estatales del Partido Revolucionario de los Trabajadores se convierten en los corifeos de la clase dominada que es llevada a la sombra del gobierno, siendo su titular en ese entonces Elías Zamora Verduzco.

La corrupción en su versión de cooptación, pilar del sistema de dominación, logra su propósito. El Centro Apoyo a la Mujer se convierte en un aparato más del Estado formado para la atención de violencia de género, deja de ser una casamata donde sus integrantes reflexionen su historia de vida que les permita avanzar en una nueva manera de ver y actuar en el mundo. Las Comunidades Eclesiásticas de Base sufren fuerte envestida, producto de la política de la iglesia institucional de desmantelar a la teología de la liberación en América Latina, esto bajo el mandato de uno de los papas más conservadores: Juan Pablo II. Mientras, el movimiento estudiantil no levanta cabeza después de 1983, si bien han existido acciones de reanimación, la falta de experiencia y de claridad política del movimiento estudiantil de Colima ha llevado a estancarse en pequeñas acciones encabezadas por una débil dirigencia. El movimiento urbano popular fue controlado y dezmado por la vía clientelar, otorgando terrenos y pie de casa a precios económicos, a través de organismos paraestatales como el Movimiento Antorcha Campesina.

Es el momento de la debacle para la izquierda revolucionaria de Colima producto de sus grandes –diría, enormes- debilidades. En este momento frente a un proceso electoral en el que muchos tienen cifradas sus esperanzas en el partido oficial, la izquierda socialista tiene que tomar una decisión bajo un gobierno federal disfrazado de izquierda con amplia legitimidad en sectores populares, que han sido atraídos a la sombra del Estado, atomizándolos con la política clientelar implementada. El debate y la decisión a tomar está centrado en: apoyar electoralmente al partido Morena para que mantenga el dominio en el Congreso de la Unión, en los Congresos locales y el mayor número de gobernadores; la otra alternativa, es abstenerse a votar por la carencia del Morena de un programa cuyo propósito sea fortalecer organizativamente a las clases dominadas y explotadas; otra más, es votar por candidatos de izquierda sin importar el partido, y por último, votar por el Morena por ser el único representante de la izquierda en el espectro político.

Para salir de este falso atolladero, hay que definir qué se entiende por partido de izquierda revolucionaria. Iniciemos por definir el concepto de izquierda revolucionaria, como aquella visión que centra su horizonte desde los intereses de los desamparados, dominados y explotados y su propósito final es la transformación social. La izquierda es por naturaleza democrática de lo contrario no lo es, en el caso del Morena, su vida interna está negada la discusión y la participación de sus miembros en la toma de decisiones y selección de sus candidatos a puestos de dirección de la organización y a puestos de elección en cargos de representación popular.

En relación a la selección de candidaturas, han sido todo menos procesos democráticos. Para una verdadera izquierda es importante que la gente aprenda a discutir y a autogobernarse. El último proceso de selección fue un simulacro, la dirigencia nacional autorizó y valido resultados de encuestas que nunca fueron conocidos por las bases, para escoger a discreción los candidatos, cuya historia política personal, de muchos de ellos, nada tiene que ver con intereses de los dominados y con la expansión social de la democracia. Unos son caciques de la región que quieren seguir al frente, otros unos oportunistas y vividores de la política y otros más, voceros del gran capital que quieren aprovechar la legitimidad del actual gobierno en beneficio de sus intereses particulares, aceptando modificaciones en el aparato de Estado para detener la caída vertiginosa de la formación social en una crisis orgánica, en que la clase hegemónica pierda capacidad de dirección ideológica y cultural, su poder de dirección y consenso.

Un partido político de izquierda revolucionario, desde nuestra óptica, no es una agencia de colocaciones ni un instrumento electoral cuyos integrantes son profesionales de procesos electorales. Un partido revolucionario es entendido como un embrión de un nuevo bloque histórico, es decir, es un bloque compuesto de regiones sociales –ideológico, político y económico- y actores sociales cuyo cemento es producto de las prácticas y costumbres de las clases dominadas, y su tarea es la articulación de todas y cada una de las partes. Las prácticas y actitudes que en este embrión llamado partido realizan miembros de la clase dominada permite la destrucción de la visión y actitudes de la cultura capitalista y, al mismo tiempo, con su actuar en los combates sociales, construye una visión y actitudes económicas, ideológicas y políticas de un mundo históricamente nuevo, con hombres y mujeres diferentes.

Esto no está entre los propósitos de la dirigencia de Morena ni de su caudillo López Obrador. Este partido es un caparacho vacío, sin militantes, sin unidad ideológica y tampoco vinculación con las luchas sociales. Ante eso, lo recomendable para la izquierda socialista es la abstención electoral y aprovechar el proceso electoral para impulsar la participación social; levantar demandas, organizarse y exigir soluciones que tengan como origen el ombligo de la vida popular: la comunidad, el barrio, la fábrica y los centros de educación.

Solo de esta manera será posible avanzar en la lucha social y en construcción de una izquierda antagónica y socialista con presencia en cada espacio social e influencia de poder para constituirse en una alternativa viable en un proceso de acumulación de fuerzas con una nueva cosmovisión, que dé coherencia y dirección a las luchas sociales con la finalidad de descarrilar a la derecha electoral con sus matices –Morena, PRI, PAN, PRD MC- y, en su momento, cuestionar la hegemonía de la clase dominante.

A izar banderas: ¡Ahí viene el Coco vestido de rojo!… gritan las derechas

 

Escrito por Carlos Ruiz

“No hay un solo partido de oposición a quien los adversarios gobernantes no lo tilden de comunista, ni un solo partido de oposición que no lance al rostro, quienes tienen las posiciones más avanzadas, lo mismo que a los enemigos reaccionarios, la acusación estigmatizante de comunista.”  K. Marx y F. Engels. Manifiesto del Partido Comunista (1848). 

El día de ayer Fernanda Familiar señaló en su programa radiofónico matutino que “Los libros de texto gratuito en México van a manipular a la infancia mexicana, para que su ideología vaya acorde con el franquismo, el nacismo, el marxismo soviético y el socialismo venezolano… no hay nada más que explicar, no están hechos por expertos en cada materia.” Por su parte Lupita Jones, candidata de la alianza PRI, PAN y PRD a la gubernatura de Baja California, comenzó su día con un video en redes sociales en el que dijo que en el Estado se encontraban más desamparados que nunca, ya que según ella el Gobierno del Empresario Jaime Bonilla, de extracción morenista, estaba por decreto buscando expropiar la propiedad privada de todos los ciudadanos.  

La estrategia de asustar a la gente con el Coco vestido de rojo no es nueva, esta forma de ataque es muy común, lo novedoso sería que las derechas no lo usaran. Recordemos la campaña hacia AMLO en 2006, pero también sucedió en otras latitudes, en EEUU contra Bernie Sanders, en Ecuador contra Rafael Correa, en Bolivia Evo Morales o en España contra Pablo Iglesias. 

En Colima también se ha usado esta mala mañana de llamar rojo a lo que es café, el pasado 21 de abril la vocera de Movimiento Ciudadano, Madalena Ureña, dijo que la candidata de Morena a la gubernatura, Indira Vizcaíno, es un peligro para el patrimonio de los colimenses ya que podrá expropiar terrenos para convertirlos en dominio público, nada más falso que eso, todos los candidatos y candidatas actuales dicen estar a favor de la iniciativa privada, pero al mismo tiempo dicen estar al lado de los más pobres y los sectores vulnerables, algo totalmente imposible de conciliar. 

El Coco no existe, así como estos personajes no son comunistas, y mucho menos vendrá vestido de rojo, como estos políticos no buscan transformarlo todo, a lo mucho pretenden regular un poco, no cambiar de raíz el sistema, por lo tanto, gritar que viene el coco vestido de rojo busca despertar a los derechistas de armario, mismo que la cultura hegemónica ha cultivado con mucho odio contra todo lo que suene a izquierda. 

Marx y Engels ya lo relataban hace más de 173 años en el Manifiesto del Partido Comunista, todas las potencias de su tiempo y del nuestro se han lanzado en santa jauría contra este espectro, para desprestigiarlo, asustar con mentiras sobre él y poner a los suyos en su contra. Estos ataques tienen un significado, y es que reconocen en él su gran poder transformador. 

Pero lo que verdaderamente debería asutarnos son las derechas camufladas o no, las que dicen estar con el pueblo, quienes pregonan que velarán por la clase trabajadora, las que son antiderechos, las que quieren quitarle lo laico a la educación y al Estado, las que están a favor de las muertes de mujeres por abortar clandestinamente, en contra de todo lo que no sea heterosexual, las derechas que nos despojan de todo por quererlo privatizar y así ver pasar nuestra vida por la caja registradora. Este sistema es el que verdaderamente da miedo, una fábrica de pobres, contaminación y desigualdad.  

 

Faltan 40 días para la elección y las derechas, ocultas, insertadas, camufladas, aliadas, colocando sellos de garantía o mostrando su lado más cruel vuelven a desatar su furia, sus injurias y su odio contra la izquierda verdaderamente transformadora. “Tiemblen, si quieren las clases gobernantes, ante la perspectiva de una revolución comunista. Los proletarios, con ella, no tienen nada que perder, como no sean sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo entero que ganar.”  K. Marx y F. Engels. Manifiesto del Partido Comunista (1848).

 

 

 

 

A izar banderas: ¡Ni un voto a las derechas! 

 

Las elecciones de este 2021 en Colima una vez más están dominadas por el marketing, la falta de proyectos, el acarreo, falsas promesas y la ausencia de visión política, en la Coordinadora Socialista Revolucionaria (CSR) hace 20 días tomamos la decisión de elevar el debate político, de confrontar ideas, de generar grietas, rupturas, movilización y continuar agitando a través de nuestra campaña ¡Ni un voto a las derechas, por una transformación anticapitalista! 

Con ello estamos llamando a una transformación profunda de la realidad, cuestionar lo que la mayoría de los candidatos temen poner en duda, yendo a las causas profundas que originan los problemas y que, en caso de votar, este sea contra todas las derechas dentro o fuera de Morena. 

Que nuestros votos no sean para quienes están por el retroceso, para los que aprobaron más deuda, tanto en la cámara de federal como en la local, para las personas que no respetan el derecho a decir y están abiertamente contra los derechos de las disidencias sexuales, para quienes aprobaron las reformas neoliberales, pero sobre todo para quienes apuestan más por sus ganancias que por nuestras vidas. 

Una transformación profunda en Colima debe incluir el derecho a decidir para las mujeres, los derechos de las y los trabajadores urbanos y agrícolas, el alto a la especulación inmobiliaria que degrada el ambiente y excluye de la vivienda digna, un cambio radical en la estrategia de seguridad basado en la organización de las colonias y comunidades, resolución inmediata de los casos de personas desaparecidas, una nueva Ley Orgánica en la Universidad de Colima que garantice la transparencia, la democracia, la gratuidad educativa y la auto-organización sindical y estudiantil, el castigo a los responsables del saqueo de las arcas públicas, la auditoría a la deuda del estado, prohibición de las terapias de reconversión LGBT, la protección de la Laguna de Cuyutlán y el alto al contubernio entre Gobierno del Estado y empresas mineras que destruyen, despojan y matan.

Entendemos que esta anhelada transformación no llegará sola, sino que tiene que ser impulsada desde todos los flancos, por eso nos preocupa que las elecciones paralicen las movilizaciones y la organización social con la esperanza pasiva de recibir la ansiada transformación desde arriba como ha pasado anteriormente. Queremos apoyar las experiencias de auto-organización y la continuidad de las luchas para que cada periodo electoral no signifique tierra arrasada.

Colima debe romper decididamente con las políticas neoliberales, corporativas y antidemocráticas e incluir las demandas y la participación de los sectores populares, sin ningún temor a la reacción de los poderes fácticos como las cámaras empresariales, la rectoría universitaria, los medios de comunicación oficiales y las iglesias. 

Ahora y siempre debemos tener muy claro que vivimos en una lucha de clases, clases que son antagónicas, con intereses irreconciliables. Algunos enviados de las clases privilegiadas podrán disfrazarse cada 3 años para robar nuestra esperanza, nuestra confianza, nuestros sueños; incluso cambiarán de colores para lavarse el rostro, pero su esencia privatizadora, de despojo y de muerte sigue intacta en su ser, pero la clase trabajadora luchará por transformarlo todo, para comenzar a vivir y dejar de sobrevivir, por ello: ¡Ni un voto a las derechas, vamos por una transformación anticapitalista! 

Morena, el partido llamado a reconstruir el Estado Neoliberal

 

                                                                      Por: Jesús Cuevas Cortés y Josué Noé de la Vega M.

                                                  Miembros del Bloque Popular

 

1.- En el universo político existen dos dimensiones, aquella donde están las organizaciones sociales, como los sindicatos, las oenegés, los comités de lucha popular, las organizaciones barriales, cristianas, de tipo estudiantil, feministas por la defensa contra la violencia de género, las cámaras empresariales, en fin, un sinnúmero de casamatas que se encuentran en la sociedad y que realizan una doble función: la defensa de intereses corporativos y la formación ideológica formal e informal de sus integrantes. En este mismo universo encontramos también las instituciones jurídico políticas, es decir, el aparato del estado, compuesto por el gobierno, la administración pública y los llamados poderes: judicial y legislativo. La otra dimensión es el régimen político, entendido como el sistema de dominación, cuya función es contribuir a la construir de la legitimidad y otorgar la legalidad a las acciones que desde el poder institucionalizado se realizan a nombre del conjunto de la sociedad. Los integrantes de este universo son el régimen de partidos políticos, el régimen electoral y, nuevamente, el poder legislativo.

2.- Es importante aclarar el concepto de régimen político. Veámoslo, con un ejemplo concreto, lo que sucedió en 2018 en México. Los integrantes de la 4T, sus respectivos satélites y sus intelectuales orgánicos, hablan de un cambio de régimen político sin aclarar en qué consistió dicha modificación, el término lo convierten en una entelequia de tipo propagandístico. Hablan de cambio de régimen por el triunfo reconocido en las elecciones de ese año al Morena después de diversos intentos en que fue claro, en varios de ellos, el sesgo de los órganos electorales en la calificación de las elecciones.

Con el mismo andamiaje electoral de la última elección se efectuó la del año en cuestión. Los procesos administrativos y judicial no cambiaron en los últimos 3 años, entre ellos, la selección de los consejeros electorales del Consejo General del INE y la de los magistrados del TEPJF. Ambas instancias siguen inalterables hasta hoy. Tampoco ha habido cambio en los requisitos para el registro de los partidos políticos; el régimen de partidos sigue siendo multipartidista, los tipos y monto de financiamiento público y privado continúan inalterables, la composición del Congreso de la Unión sigue siendo de representación de mayoría y de plurinominales.

No ha habido cambio hasta el día de hoy, aun estando el Morena en el ejercicio del poder. La pregunta que uno se formula es: ¿de dónde sacan los seguidores del Morena que hubo cambio en el régimen político? Lo que hay, es un nuevo estilo de personal de gobernar, usando las palabras de Daniel Cosío Villegas en su trilogía sobre el sistema político. No hay cambio alguno de régimen político, éste sigue incólume. Lo del cambio de régimen político es una simple argucia propagandística para aparentar que el “cambio” inicia desde el momento en que se gana la elección presidencial. Es un cambio por decreto, como las tres premisas básicas del actual gobierno que son ya, según ellos, una realidad: no robar, no mentir, no traicionar.

3.- Tampoco hay cambio en la pieza clave del régimen político; México sigue siendo un gobierno presidencialista, con amplios poderes, como: vetar iniciativas del Congreso, funciones legislativas como el emitir decretos y ser el titular de las fuerzas armadas, entre otras. Esta centralización y concentración de poderes del titular del ejecutivo le son otorgas tanto por la Constitución como por la psicología de la gente, por eso estudiosos como Jorge Carpizo hablan del poder metaconstitucional. Por la fuerza que tiene, desde su origen, el cargo de presidente de la república hizo posible el nacimiento del Estado moderno en México. El titular del ejecutivo, como lo señala Arnaldo Córdova, conjunta, desde sus inicios, lo carismático y lo legal-racional, que dan legitimidad y legalidad a sus acciones, y explican su alta ascendencia en la gente. Cuestión que no descifran los seguidores y opositores de López Obrador. Estas características clásicas de la formación del poder político en México resaltan de nueva cuenta en momentos de reconstrucción del aparato de Estado que fue casi desmantelado por las políticas neoliberales aplicadas por miembros de la clase mantenedora que componen el estrato alto de las secretarías y organismos paraestatales del Estado, y por la clase reinante que forma la dirigencia de los partidos políticos y sindicatos de trabajadores y empresariales. La tarea de reconstrucción del Estado neoliberal heterodoxo que protege y fomenta la libertad en el mercado que las combina con políticas sociales individualizadas, viene avanzando, en estos tres años, gracias a la mayoría calificada y simple que el Morena tiene en la cámara de diputados y la cámara de senadores, respectivamente.

Lo que observamos no es entonces un nuevo Estado, tampoco es el viejo Estado populista, sino aquel Estado no intervencionista ante un mercado que es el soberano, que inicia en los tiempos del gobierno de Miguel De la Madrid Hurtado, y en los tiempos de Carlos Salinas de Gortari se convierte en el botín de la clase mantenedora y de la burguesía, hasta que en el sexenio de Peña Nieto proyecta ya el fin de su impulso para dar seguridad a las personas, al capital y al país.

Ante ello, el gobierno de López Obrador trata de detener la desarticulación legal y política del país, situación que facilita la presencia y asentamiento de los cárteles de la droga y el acrecentamiento de súper ganancias de una fracción de la burguesía monopólica. Ambos -cárteles y la fracción de la burguesía monopólica- dan vida a la llamada burguesía narcotraficante que establece su “ley” en los territorios que domina y donde el dinero de la gente de cuello blanco y los clásicos narcos se articulan; el caso típico es el llamado huachicol, claro ejemplo de esta convivencia; riqueza pública apropiada en beneficio particular, que se vende en empresas privadas y sus ganancias se inyectan en la bolsa de valores. Decir entonces que el gobierno de AMLO se presenta “como gobierno para todos”, es no entender que el camino en que se transita tiene el propósito de reconstruir la función del estado capitalista moderno: la de ser factor de cohesión de la unidad de la formación social capitalista mexicana, que garantice las condiciones necesarias para la reproducción ampliada del capital, para ello necesita recuperar la autonomía relativa del régimen político, de manera que el Estado se presente como el representante universal de la sociedad bajo los intereses del capital. Para lograrlo, tiene que enfrentar a la burguesía narcotraficante que opone la mayor resistencia a ese objetivo.

4.- En el seno del bloque en el poder compuesto por las diferentes fracciones de la burguesía, entre las que se encuentra la burguesía narcotraficante, hay una fuerte lucha entre la que busca mantener las cosas como están y para eso dan apoyo abierto al neoliberalismo depredador, y aquella otra que, con un poco de mayor visión, da su respaldo a la reconstrucción del Estado neoliberal heterodoxo, entre los que están: Carlos Slim, Alfonso Romo Garza, el Grupo Ángeles, el Grupo Televisa, el Grupo Vidanta, Carlos Hank González, Miguel Rendón Arredondo, Miguel Alemán Magnani, Sergio Gutiérrez Muguerza y el Grupo Salinas. Esta fracción y estratos de otras fracciones de la clase dominante le dan un cierto blindaje al presidente de la República, a condición de favorecerlos en los gastos públicos gubernamentales, apoyo a sus inversiones y dejarlos impunes en el pago de sus impuestos.

Esto explica que el grupo político Frenaa, compuesto por un estrato de la burguesía, no ha logrado desestabilizar al actual gobierno. No está compuesto, como señalan algunos, por una pequeña burguesía radicalizada. Craso Error. Entre sus dirigentes están empresarios de la burguesía monopólica como Gilberto Lozano del grupo FEMSA, Pedro Luis Martín Bringas integrante del Grupo Soriana, otro más es Juan Bosco Abascal Carranza, que no tiene una presencia empresarial, pero si tiene un peso ideológico fuerte, es hijo de Salvador Abascal Infante quien fuera uno de los principales dirigentes de la Unión Nacional Sinarquista y quien tuviera fuertes vínculos con el franquismo español y el fascismo italo-alemán. Otro grupo antiamlo está encabezado por Claudio X González y Gustavo de Hoyos Walter presidente de la Cámara Patronal de México quienes han apostado, no por el golpe de estado como los señalados anteriormente, sino a obstruir sus acciones de gobierno por la vía jurídica y electoral. Han logrado unir, bajo su paraguas, al PAN, PRI, PRD para formar la alianza “Si por México”, bajo la expectativa de lograr mayoría en el Congreso de la Unión.

Está fuera de lugar la afirmación de que la burguesía “está en la búsqueda de expresiones políticas que reivindiquen abiertamente sus intereses de clase.” Es al revés, son los partidos institucionalizados los reivindican los diversos intereses de las fracciones del capital y expresan el contenido ideológico de éste en la acción electoral. Esta última lectura permite entender cómo un estrato de la burguesía, puedo aglutinar bajo su hegemonía a las principales fuerzas político-electorales contrarias a López Obrador. En el bloque en el poder hay fricciones, pero nada de que pueda generar una crisis política que lleve a un rompimiento institucional. No son diferencias de horizontes sino de aspectos particulares. Las diferencias que tienen con AMLO los dos grupos Antiamlo y el que lo apoya son por el estilo personal de gobernar; son de formas, no de profundidad. La visión es la misma, la sociedad capitalista neoliberal, la manera de conducirla es la diferencia; la forma de administrar las contradicciones de clase que evite el acrecentamiento de la lucha de clases.

5.- La situación actual es entonces producto de una lucha interburguesa que por la situación de reflujo de las fuerzas proletarias producto de los golpes que ha recibido ésta no tiene posibilidad de lanzar en el momento actual una política de ofensiva divido a las divisiones que hay en seno, muchas de ellas por cuestiones personales, otras por diferencias ideológicas y otras más por el descabezamiento de sus principales organizaciones realizadas por el actual gobierno.

El gobierno de López Obrador se ha convertido por eso este tipo de actos en un verdadero peligro para el proletariado y en general, para la izquierda, teniendo el respaldo de la gran burguesía y de la clase pequeño burguesa de pensamiento liberal. A nivel ideológico, se presenta como quien encarna los ideales de la izquierda, que le permitió el desprendimiento de amplios grupos populares en el proceso electoral de sus contingentes originarios para seguirlo y ponerse a la sombra de la 4T, que con su política clientelar los lleva a la parálisis, a una dependencia con el Estado, que impide su organización, el desarrollo de su conciencia y la movilización como forma de lucha.

El gobierno, durante estos 3 años, ha dejado en claro que rechaza las luchas sindicales para la obtención de mejores condiciones contractuales en el desarrollo del trabajo y en la obtención de una mejor vida. Los trabajadores al servicio del Estado son ejemplo de la drástica situación laboral. Muchos de ellos han sido despedidos, otros están bajo contrato temporal con la finalidad de que no obtengan estabilidad alguna en el trabajo, sin prestaciones y puedan ser despedidos sin obligación alguna para el Estado. En una visita que hiciera López Obrador después de su triunfo electoral, los trabajadores de la Delegación federal en Colima de la Procuraduría Federal del Consumidor fijaron en una de las ventanas de su centro de trabajo, el siguiente mensaje: “Sr. presidente estamos con usted, pero su gobierno no está con nosotros”, una frase que expresa sus esperanzas y frustraciónes. La gente votó por AMLO y por el Morena, confiando que con el triunfo la falta de estabilidad en el empleo terminaría y mejorarían sus salarios. Y la respuesta que les dieron fue: el despido.

Es entonces un gobierno que trabaja al margen de las necesidades reales de los trabajadores. Las principales reuniones y acuerdos en Palacio Nacional son con el estrato más alto de la burguesía monopólica. No son atendidas las organizaciones sindicales. Los acuerdos acerca del outsourcing se pactaron con la burguesía. Las luchas de los trabajadores las ha dejado que fenezcan por inanición. Está el caso de la lucha del sindicato de Notimex, que se encuentra en huelga desde hace un año por violaciones al contrato colectivo de trabajo, por la intervención en la vida interna del sindicato de la directora SanJuana Martínez, y contra las violaciones que ella hace al laudo emitido por conciliación y arbitraje a favor de los trabajadores y de su huelga, con el respaldo cínico del titular del ejecutivo. Quien hasta el momento incumple su palabra de solucionar el conflicto. También está su rotundo rechazo a mejorar el presupuesto de las universidades públicas que permita mejorar las condiciones laborales de los trabajadores universitarios, el ejemplo más claro de este rechazo fue la huelga del año pasado del SITUAM, cuya dirección confió en él creyendo que por el momento con un gobierno dizque de izquierda, lograrían romper el tope salarial por ser una política de claro corte neoliberal. Las cosas no resultaron como pensaron. El SiTUAM se vio obligado a levantar la huelga sin ninguna contrapropuesta. Lo mismo sucedió con el STAUACH. Todo lo anterior en el marco de su política neoliberal de la llamada Austeridad Republicana, que consiste en: presupuestos insuficientes para el desarrollo de las labores sustanciales de las universidades, bajos salarios y recortes de personal en la administración pública federal.

A la CNTE también le ha incumplido. El compromiso público que hizo de abrogar la llamada reforma educativa de Peña Nieto, que, a su decir, no quedaría ni una coma igual, sigue vigente. A 3 años, la ley que aprobó la fracción parlamentaria de Morena mantiene el cuerpo principal de la ley anterior, únicamente retiraron lo de los exámenes como medio punitivo. Proyecto educativo del que se tiene la firme sospecha que es, en su versión original, producto del grupo empresarial “Mexicanos Primero”. Ah, en cambio, el gobierno ha trabajado para dividir a la Coordinadora de Educación, al otorgarle curules a dirigentes de la sección de Oaxaca y Chiapas, que permitió que se hablara de “los diputados de la CNTE”, a tal punto que el trabajo político en esos estados lo dividió y se paralizó. Este proceso de división y cooptación estuvo a punto de concluir con un festejo institucional del último aniversario de la CNTE en palacio nacional, como “muestra” de agradecimiento del magisterio al presidente. Gracias al trabajo político de otras corrientes del magisterio, se impidió tamaña ofensa. El Morena, brazo político electoral del gobierno federal, también descabezó a lxs trabajadores de las maquiladoras de Matamoros, al otorgarle una diputación a la asesora legal, Susana Prieto Terrazas. De esta manera conduce a la pasividad a los contingentes más combativos del momento en beneficio de la paz del capital.

En la teoría política este tipo de política es llamada por el teórico comunista, Antonio Gramsci, como transformismo, que consiste en un proceso “donde el sistema hegemónico integra a los intelectuales de otros grupos sociales a ese mismo sistema hegemónico dominante. Pero vayamos por paso… dicha afirmación en el sistema actual significa, nada más y nada menos, la decapitación del movimiento de masas.” (Contrainformación.es Revisado el 11-04-21).

6.- Ante lo que visualizamos para el futuro, es imposible hacer trabajo político bajo un gobierno al servicio del gran capital y un membrete como es el MORENA que es un “partido” que carece de estructura, de estrategia política, que no tiene principios, al menos que se reduzca a su trilogía de: no robar, no mentir, no traicionar. Todo hace pensar que así es, eso explica que en esa organización tengan cabida personas oportunistas a cargos de representación popular y con pensamiento de corte fascista como la candidata a la presidenta municipal de Hermosillo, Sonora, Célida López Cárdenas y la senadora Lili Téllez o a la candidatura a la presidencia de Villa de Álvarez, como es la de Guillermo Toscano, y así podemos enumerar a muchos candidatos de Morena a cualquier cargo de representación popular.

Seguir a la sombra de la 4T es la pérdida de una oportunidad para hacer trabajo político independiente y con un horizonte de clase proletaria entre los trabajadores sindicalizados, colonos, marginados y trabajadores agrícolas. Se pierde también la posibilidad de luchar por el fortalecimiento del sector salud para que amplíen su servicio, mejore su calidad y los sueldos de sus trabajadores. Se pierde también la posibilidad de luchar por que se amplié el presupuesto de educación, para la investigación en las universidades públicas, luchar contra la Ley General de Educación Superior que ataca la autonomía universitaria y miente sobre la gratuidad de la educación. Luchar por que el sistema de guarderías pase a manos del Estado de manera que las ya existentes mejoren sus instalaciones y se abran otras para satisfacer la demanda de lxs trabajadorxs. Luchar por una renta básica universal para todxs lxs desempleadxs. Luchar por que las jubilaciones se calculen en salarios mínimos. Exigir la aprobación del derecho al aborto. Las fuerzas socialistas deben luchar por una pensión digna. Luchar por la instalación de asilos públicos gratuitos para lxs ancianxs. Luchar por más y mejores albergues para niñxs. Luchar por la mejora salarial de lxs trabajadores de los albergues. Por la instalación de comedores populares.

Como no hay coincidencias programáticas, ni de principios con Morena, y como Bloque Popular no es una organización sectaria, caminará con ese partido únicamente en aquellas demandas populares en que haya coincidencias. Llama a las fuerzas socialistas y democráticas a participar por un Colima diferente con justicia social y en manos de la clase obrera; llama, en estas elecciones, a continuar organizándose entorno a los principios de Bloque Popular. ¡A abstenerse en las próximas elecciones¡ ¡Ni un voto a Morena¡ ¡Ni un voto a la alianza PRI, PAN, PRD¡ ¡Ni un voto a ningún partido¡ ¡Es hora de organizarnos de manera independiente al Estado y democráticamente para defender nuestros derechos civiles y sociales!